Artémides Joaquín Desiderio María Zatti nació en Boretto (Regio Emilia, Italia) el 12 de octubre de 1880[cite: 9]. Debido a la dura situación de pobreza que atravesaba su familia, se vieron obligados a emigrar a la Argentina en 1897[cite: 9]. Se establecieron en la ciudad de Bahía Blanca, donde buscaron salir adelante frente a las adversidades y la escasez de recursos mediante el trabajo duro[cite: 9].
Durante los fines de semana en Bahía Blanca, asistía a la parroquia atendida por los salesianos, donde profundizó su fe y conoció el legado de Don Bosco[cite: 9]. Impulsado por este fervor, a los 20 años ingresó como seminarista en Bernal (Buenos Aires)[cite: 9].
Sin embargo, su fe fue puesta a prueba cuando se contagió de tuberculosis mientras cuidaba a un joven sacerdote enfermo[cite: 9]. Para tratar su dolencia, fue enviado en 1902 a Viedma, donde conoció al padre Evasio Garrone[cite: 9]. Bajo su guía, Zatti hizo una promesa a la Virgen María: si se curaba, dedicaría toda su vida al cuidado de los enfermos[cite: 9].
Tras recuperar milagrosamente su salud, Artémides aceptó con alegría y humildad que la enfermedad le impediría ser sacerdote, reorientando su vocación religiosa[cite: 9]. En 1908 fue admitido en la Congregación Salesiana como hermano coadjutor (laico)[cite: 9].
Con gran entusiasmo y fidelidad al espíritu de Don Bosco, comenzó a trabajar en la farmacia anexa al Hospital San José de Viedma (la única del pueblo en esa época)[cite: 9]. Su vida comunitaria se destacó por su alegría desbordante y su incansable actividad[cite: 9].
Zatti consagró cuarenta años de su vida al servicio absoluto de los enfermos de Viedma y Carmen de Patagones, viendo en cada uno de los más pobres y vulnerables el rostro de Jesús mismo[cite: 9]. Con su inseparable bicicleta, recorría la zona para atender a quienes lo necesitaban[cite: 9]. En 1948, buscando siempre la excelencia profesional en su entrega, obtuvo su matrícula oficial como "Enfermero"[cite: 9]. Su compromiso fue tan grande que incluso pasó cinco días en la cárcel por asumir la responsabilidad de la fuga de un preso que estaba internado en el hospital[cite: 9].
En 1950, tras sufrir una caída de una escalera, se vio obligado a guardar reposo, marco en el cual se le manifestaron los síntomas de un cáncer[cite: 9]. Afrontó sus últimos meses con la misma paz y fe que rigieron su vida, falleciendo el 15 de marzo de 1951 rodeado del afecto de todo el pueblo, que lo consideraba el "pariente de todos los pobres"[cite: 9].
Su inmensa labor caritativa y su testimonio de vida evangélica lo llevaron a ser beatificado el 14 de abril de 2002 por el Papa Juan Pablo II y, finalmente, proclamado santo el 9 de octubre de 2022 por el Papa Francisco[cite: 9].
¡Oh Dios!, que en los humildes y sencillos revelas tu amor de Padre por la intercesión de San Artémides Zatti, salesiano coadjutor, “pariente de todos los pobres” y buen samaritano, concédenos saber reconocer y servir en cada hermano que sufre a Cristo tu Hijo[cite: 9]. Él que vive y reina por los siglos de los siglos[cite: 9]. Amén[cite: 9].